La
Constitución de 91 elevó a normas jurídicas, la norma moral de servir a la
comunidad. Y no la minoría de la oligarquía, ni a su amo yanqui, en los
siguientes principios rectores y disposiciones:
“Artículo
1. Colombia es un Estado social de derecho…fundada en la prevalencia del
interés general “.
Artículo
2. Son fines esenciales del Estado: Servir a la comunidad, promover la
prosperidad general…, facilitar la participación de todos en las decisiones que
los afectan…defender la independencia nacional…proteger a todas las personas
residentes en Colombia”.
“Artículo
3.La soberanía reside exclusivamente en el pueblo…”.
“Artículo
5.El Estado reconoce la primacía de los derechos inalienables de las personas…”
“Artículo
9. Las relaciones del Estado se fundamentan
en la soberanía nacional….la autodeterminación de los pueblos”.
Artículo
11. El derecho a la vida es inviolable…”.
“Artículo
28. Toda persona es libre…”.
“Artículo
123. Los servidores públicos están al servicio del Estado y la comunidad…”.
“Artículo
133. Los miembros de cuerpos colegiados de elección directa…deberán actuar
consultando la justicia y el bien común”.
“Artículo
209. La función administrativa está al servicio de los intereses generales”.
“Artículo
214. No podrán suspenderse los derechos humanos., ni las libertades
fundamentales, en los estados de excepción”.
“Artículo
333. La actividad económica y la iniciativa privada son libres, dentro de los
límites del bien común”.
De
conformidad con las anteriores normas de la Constitución; y de la supremacía de
la misma, artículo 4°, decisiones del gobierno, por encima de los
derechos a la vida, derechos fundamentales de los colombianos, colocar la economía de los banqueros, monopolios
extranjeros, grandes comerciantes, es la ratificación de la dictadura
corporativa empresarial pro imperial, de la oligarquía Uribista, contra el
pueblo colombiano.
Para
lo cual Iván Duque, con irrespeto a la iglesia católica, que por principio defiende
la vida, tomando la ideología de Simón Bolívar, invoca a la divina providencia;
y le agrega la virgen de Chiquinquirá, para tan criminal jornada económica. Motivos,
más que suficientes para que el pueblo instintivamente, ejerza su legítimo
derecho a la defensa. De ahí la necesidad crear las condiciones subjetivas,
mediante la educación política del país
nacional, en sus derechos, que por darse
en el marco de la lucha democrática, es válido denunciar la violación de la
Constitución por la oligarquía y sus autoridades.
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